Venezuela, cuando la indignación se convierte en trabajo y obras
San Joaquín, estado Carabobo.- Han transcurrido cinco días desde aquella aciaga madrugada del 3 de enero en la cual el invasor estadounidense nos arrebató al hijo de Chávez, al presidente obrero Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores.
El silencio abrumador está presente, mientras el pueblo venezolano le da una nueva lección de dignidad al mundo con una jornada de trabajo y esperanza: el despliegue del Obratón para la entrega de Infraestructura y Servicios, encabezado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Entre los puntos de la agenda están las viviendas en la tierra donde se selló la independencia de Venezuela. Allí, rodeado de hombres y mujeres carabobeñas que recibían un hogar digno, estaba el vicepresidente de Obras Publicas y Servicios, Jorge Márquez, quien sentenció con firmeza que hoy los venezolanos “convertimos la indignación en trabajo y obras”.
La frase resonó como un llamado a la acción en medio de un ambiente cargado de indignación y unidad, que ahora debe convertirse en energía creadora “para que, más temprano que tarde, cuando llegue nuestro presidente, Nicolás Maduro, se sienta orgulloso de todo el trabajo que hemos realizado”.
En medio de los discursos, el nombre del urbanismo: “La Voluntad de Dios”, nos recordó que todo esfuerzo humano encuentra su guía en el Padre creador.
Bajo esta convicción se cumple la orden de nuestro presidente Nicolás Maduro: ¡más calle y menos escritorio! Y es que, al pueblo venezolano nadie lo va sacar de la calle, porque no tiene miedo.
Prensa MPPEE-CORPOELEC
